ARIZA, JAVIER,
Cuaderno 0 [Gráfica Digital], Cuenca, Centro de Creación Experimental, 2002.
ISBN 13: 978-84-922224-5-2 ISBN 10: 84-922224-5-X
Existen imágenes
en nuestra memoria tan profundamente instaladas, tan familiarmente ubicadas,
que parecen estar acompañándonos desde los inicios de nuestra
propia existencia. Imágenes "catálogo" que forman parte de nuestra
propia cultura o que simbolizan aspectos fundamentales de nuestra forma de vivir
y comprender la realidad que nos rodea. Existe una cultura de la imagen en cuanto
referente de otras imágenes, unas todavía existentes en nuestro
tiempo, otras en proyecto, otras temporalmente perdidas, otras completamente
extinguidas. La imagen como referente de un original adquiere los rasgos propios
de un resguardo que preserva tanto su veracidad como su existencia. Pero la
imagen referencial también puede estar expuesta a interpretación,
subjetividad, o simplemente inexactitud frente al pretendido original. La imagen
referencial, multiplicada por la máquina hasta el infinito, ofrece distintos
enfoques de una única realidad. Del mismo modo, todos y cada uno de nosotros
podemos asegurar que disponemos de imágenes en cada uno de nuestros "catálogos"
debido, simplemente, a que hemos tenido la oportunidad de descubrir una de estas
imágenes referenciales reproducida por algún medio electro-mecánico
o foto-químico. En el proceso de la representación, la copia también
se convierte en un nuevo original en el que persiste, no obstante, una ambigua
vinculación "mágica" en el espacio y el tiempo a ese otro item
absoluto.
El conocimiento
del mundo del arte continúa siendo mayoritariamente referencial a través
de las imágenes que la nueva sociedad de la comunicación nos facilita
con la ayuda de los medios de reproducción y transmisión que ofrecen
las nuevas tecnologías: las ya clásicas y las emergentes. La construcción
de una realidad exclusivamente referencial implica su síntesis en cuanto
imagen, es decir, la compresión de su espacialidad, peso, materia, sonido,
color, volumen en un formato y soporte determinados: fotografía, fotocopia,
digitalización, papel fotográfico, papel, diapositivas, video,
soportes infográficos,…etc. Del mismo modo, es preciso indicar cómo
la re-presentación (reproducción) de estas imágenes referenciales
al mundo del arte adquieren su propio lenguaje -en muchos casos completamente
alejado del propio lenguaje original- en la obra reproducida: audiovisual, cd-rom,
internet… etc.
Esta síntesis
del arte en cuanto imagen también permite descontextualizar la leve frontera
que separa al original de la idea que nosotros tenemos en "catálogo"
de ese original. Cuando a una persona se le interroga por una obra de arte que
se admite como un icono cultural fundamental, por ejemplo el cuadro "Mona Lisa"
de Leonardo Da Vinci, esta pintura surge en su cerebro con la naturalidad y
espontaneidad propia de una imagen referencial de ámbito universal. Es
decir, brota con la naturalidad propia de una imagen sintetizada a la que le
falta parte de su información absoluta. Por este motivo, cuando a la
misma persona se le interroga por el tamaño real de esta pintura, su
rostro adquiere la expresión propia de la duda y la perplejidad. He sido
testigo de muchas personas cuya percepción de la obra real le ha causado
un cierto desconcierto. Nunca hubieran imaginado que el cuadro mencionado tuviera
esas dimensiones, según su criterio, "tan pequeñas". Y estas consideraciones
también se pueden dirigir a otras experiencias y símbolos culturales
globales: ¿Como es el verdadero rostro de un locutor de radio que nunca
hemos visto, pero que siempre hemos escuchado? ¿Cuántos grados de
inclinación tiene la Torre de Pisa? ¿Cuántas personas aparecen
representadas en el cuadro "Las Meninas" de Velázquez? ¿Cuántos
centímetros mide el "David" de Miguel Angel?
El mundo del arte
es un mundo formado por actitudes y comportamientos capaces de generar imágenes.
No debemos olvidar cómo, a su vez, estas imágenes originales son
capaces de generar otros referentes, y cómo nuestra memoria tiene la
capacidad de aportar otras lecturas y perspectivas que amplían su significado
propio.
El término sonografía se interpreta, en nuestro caso, como una imagen gráfica que alude al sonido en una dimensión conceptual mediante una vía instrumental de carácter infográfico. La representación técnica de la sonografía puede realizarse a través de tecnologías combinadas que intervienen tanto en el digitalizado como en la edición de las imágenes o su reproducción. Una gran parte de las sonografías creadas para esta publicación utilizaron el escáner como procedimiento de captura de imagen tridimensional (incluyendo la cinta magnética de audio), softwares de edición de imagen mapa de bit y vectorial, y otros softwares multimedia, entre otros, Macromedia Director. Una gran parte fueron reproducidas mediante imprenta sobre papel de acuarela. Otras sonografías tienen un formato como imagen mapa de bit.
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| Javier Ariza, Sonografía #10 (2002) |
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| Javier Ariza, Sonografía #11 (2002) |